MUJERES VERSUS HOMBRES ¿Y SANAR LAS HERIDAS, PARA CUÁNDO?

Por Alicia Galárraga

Peligrosamente se observa cómo discursos extremistas se apoderan de la sociedad.  Ambos bandos dicen defender derechos.  Ambos bandos dicen ser la víctima.  Ambos bandos se sienten ofendidos.  Esta polémica se ha visto exacerbada en los últimos días por un enfrentamiento entre dos grupos antagonistas.  El uno, un grupo de la Iglesia Católica, liderado por un sacerdote, ha convocado a una marcha.  Varias publicaciones dan cuenta que los argumentos para convocarla, se basan en falacias.  Sin embargo, lo más preocupante, es el daño que se le hace a la sociedad con este enfrentamiento estéril, donde solo hay perdedores:  los niños y la familia (como cada individuo, fruto de su libre albedrío, la conciba).  Y entonces, si los niños y la familia son los afectados, a la final, la afectada es la sociedad, que es fraccionada, dividida, separada…en blanco y negro, en buenos y malos, en puros e impuros, en justos y pecadores, en curuchupas y libertinos.  Justamente el mismo discurso totalitario del que se valió Correa para polarizar y crispar a la sociedad.  Los resultados están a la vista y no son nada alentadores.  Por lo que es infructuoso e innecesario seguir echando sal en las heridas.  Urge, más que nunca, hacer un llamado a la tolerancia, a la cordura, al respeto a las diferencias y a la diversidad.  Si seguimos aplicando  la ley del ojo por ojo, terminaremos siendo parte de una sociedad tuerta.

Desde este punto de partida, me permito incluir en este espacio un escrito, que en estos momentos es valioso para hacernos recordar que las mujeres y los hombres no podemos tomar, cada uno, la posición de un cuadrilátero e ingresar a una pelea, donde solo resultarán perdedores.  A continuación lo comparto en su totalidad y cito la fuente:

EL FEMINISMO Y LOS DERECHOS DE LOS HOMBRES

Hay una herida en el hombre, al igual que hay una herida en la mujer y no puede haber evolución social o espiritual que valga mientras todas estas heridas no hayan sanado.  

Por cosas de la vida llevo unos años desconectada de este espacio. De antemano pido disculpas a quienes han visitado la página sin encontrar nada nuevo pero para producir nuevos contenidos es a veces necesario tomar distancia. Esta distancia, que en mi caso es no sólo mental y espiritual sino geográfica me ha permitido evaluar el proceso de este viaje que ha sido el feminismo. El feminismo como un movimiento global, local y personal. No es lo mismo hablar de feminismo en América Latina que en Europa, o en el Reino Unido que es donde vivo actualmente. No es lo mismo hablar de feminismo desde la perspectiva de las poblaciones vulnerables que desde la clase más acomodada de la sociedad. Y claramente, no es lo mismo hablar de feminismo entre hombres que hablar de feminismo entre mujeres. Cuando comencé a andar este camino, el feminismo se me presentaba como una verdad visceral (si es que se es válido decir que una verdad se siente en las entrañas). Por obvias razones, las experiencias de los hombres dentro del movimiento o con respecto a este me eran totalmente ajenas, así como para muchos hombres pueden resultar ajenas nuestras reivindicaciones.

Ayer vi un documental que se llama ‘The Red Pill’. Este es el trabajo de una documentalista feminista hacia el interior del Activismo por los Derechos de los Hombres o MRA por sus siglas en Inglés. El movimiento MRA básicamente reclama que el patriarcado y la opresión de la mujer es un mito construido por el feminismo y que son los hombres los que están realmente oprimidos. La prueba de esta opresión se centra en unos puntos muy concretos:

– La vida de los hombres es desechable: Son los hombres los que van a la guerra. Son los hombres los que asumen los trabajos de mayor riesgo. Son los hombres los últimos en ser rescatados en una catástrofe (mujeres y niños primero.. y eso).
– Los hombres tienen los índices más altos de suicidio: Este punto se extiende para hablar de los roles de género asignados a los hombres y la presión por ser exitosos, productivos y proveedores.
– El sistema judicial está parcializado: Los hombres llevan las de perder en los casos de custodia por los hijos.
– Más hombres que mujeres abandonan la educación superior, están desempleados o son habitantes de calle.
– Cuando los hombres tratan de llamar la atención sobre estos problemas son silenciados por las voces feministas que de inmediato los acusan de misoginia, aislándolos aún más.
A medida que veía el documental pensaba cómo cada uno de estos argumentos tiene necesariamente su contraparte desde la óptica feminista:
– Durante tiempos de guerra las mujeres sufren la mayor parte de la violencia sexual
– Las mujeres se suicidan menos pero mueren más a manos de sus parejas.
– Por cada 1000 casos de violación sólo 6 hombres van a la cárcel.
– En el tercer mundo hay más mujeres que hombres sin acceso a la educación… etcétera.
Todos estos factores -tanto de un lado como de otro- se soportan sobre estadísticas que pueden o no ser acertadas pero hay algo que es absolutamente real: donde quiera que haya voces de protesta, hay inconformidad, hay miedo, hay abandono. Mucha gente compara al MRA con la Supremacía Blanca, sugiriendo que no son más que el grito de una comunidad que estando en el poder se siente amenazada por el levantamiento de comunidades antes oprimidas. …  Mucha tela que cortar.
Yo a ciencia cierta sólo podría decir dos cosas: La primera, que parecería ser obvia, es que el extremismo nunca es saludable (incluso el extremismo en el que puede caer el feminismo… no nos digamos mentiras ahí). La segunda es que detrás de cada proclama hay una herida, y es eso lo que me interesa principalmente.  Hay una herida en el hombre, al igual que hay una herida en la mujer y no puede haber evolución social o espiritual que valga mientras todas estas heridas no hayan sanado. El extremismo, la violencia, las posturas “en contra de”, son la infección de esa herida. Donde hay odio, en el principio sólo hay dolor.  Es hora de bajar la guardia para escucharnos. No podemos decir que hay un dolor que duele más. No podemos sentir cuál miedo es peor. Lo que sí podemos hacer es vernos en esa extrema vulnerabilidad en la que el sistema nos ha dejado, reconocernos en nuestra indefensión. Mostrar nuestras heridas para poder sanarlas.

El hombre actual se encuentra en crisis. Esto es real. El hombre ha perdido todo referente de masculinidad. Alejándose de la hipermasculinidad o de la masculinidad tóxica se enfrenta a su femenino sin saber por dónde agarrarlo al tiempo que la mujer trata de reivindicar esa energía y regenerarla. Pero la tarea de entrar en contacto con la energía de lo femenino es tan ardua que en el camino podríamos estar olvidando qué tipo de masculinidades son las que tratamos de construir. Es importante también revisar qué es la feminidad tóxica porque para que la herida de la mujer pueda ser sanada es fundamental que nos enfrentemos a la propia sombra de lo femenino. Si algunas de ustedes han estado trabajando con la madre oscura saben perfectamente de qué les hablo.

Creo que para que las reivindicaciones sociales tengan un efecto duradero, debemos construir a partir de nuestras similitudes, reconociéndonos en nuestro dolor.

Yo como mujer feminista quiero hacer espacio para esa construcción, pero por el momento tal vez,  sólo espacio porque hacer más podría ser castrador.  A los hombres que quieran decir algo quiero prestarles un oído. A los que quieran llorar quiero prestarles un hombro.  A los que quieran levantarse quiero prestarles la mano.  A los que quieran comunicar quiero prestarles este espacio. Porque como dice allá arriba al inicio de este blog, este es un espacio para la reconstrucción… un sembradío.

Ahora, todos los datos que respaldan al MRA han sido recogidos en Estados Unidos. Yo quiero saber qué opinan los hombres Latinoamericanos. Quiero saber qué pasa con la masculinidad en nuestros países. Qué representa para ellos el feminismo. Cómo entienden ellos el machismo. A qué le temen. Cómo se sienten oprimidos en su condición de hombres, si es que así se sienten. Cuáles son los retos a los que se enfrentan en el proceso de construcción de nuevas masculinidades.  Los invito a que me envíen sus comentarios a través de la página de Facebook para poder convertirlos en imágenes para un nuevo álbum. Construyamos un puente para que el futuro pueda comenzar en el medio.

NUEVOS TIEMPOS, LOS MISMOS DESAFÍOS

Por @Sinburka

La lucha de la mujer por gozar de iguales derechos que el varón data de tiempos inmemoriales no obstante la invisibilización u ocultación de esta lucha desde la visión androcentrista de la historia.  Los avances, a no dudarlo, son innegables e importantes pero no han sido suficientes para salvar esa brecha de género, ese resquicio que determina que hombres y mujeres nos ubiquemos en orillas distintas y no tengamos un acceso parejo a los recursos y oportunidades; y, que nuestra porción de poder se limite cuando más a lo doméstico y se escancie a cuenta gotas en el ámbito tanto público como privado.

Esta brecha que pasa por lo económico, tecnológico, educativo  y político, entre otros, tiene un origen cultural, por lo que, mientras en la sociedad subsista un sistema sexo-género por el que se asocia al sexo reproductivo un conjunto de valores, creencias y actitudes, subsistirán constructos como estereotipos y roles diferenciados y, subsistirá, por lo tanto,  la discriminación en su variado abanico de manifestaciones.

Mucha agua ha corrido bajo el puente desde que la revolución industrial y las dos grandes guerras, con la consecuente demanda de mano de obra, abrió las puertas del trabajo remunerado a la mujer y propició su paso del ámbito doméstico al espacio público- visible. Lejanas se antojan  las luchas de las “suffraguettes” que reclamaban el derecho al voto y, posteriormente, a ocupar cargos de elección popular. No obstante, la discriminación horizontal, que direcciona a las mujeres a estudios o cargos típicamente femeninos está a la orden del día y la vertical que pone bajo los pies de las mujeres un piso pegajoso que les impide salir del rol de cuidado y reproducción y que pone sobre sus cabezas un techo de cristal, que limita sus posibilidades de ascenso laboral y político, es una realidad, lo niegue quien lo niegue y le guste a quien le guste.

Y para muestra un botón.

Los datos que veremos a continuación son decidores, no solo porque demuestran la prevalencia de la brecha de género sino porque, demuestran también que, las medidas de acción positiva o discriminación inversa que se han adoptado en diversos instrumentos internacionales o leyes nacionales, entre ellas la Constitución ecuatoriana, solo tocan lo formal sin que logren una transformación efectiva:

-A marzo del 2016, según una encuesta de Deloitte aplicada en Ecuador en empresas grandes y medianas, arroja que los cargos de dirección en empresas están ocupados en porcentajes muy bajos por mujeres:  en presidencia 5%, 8% en vicepresidencia, 12% en gerencia general y como accionistas un 22%

-Para que exista esta diferencia tan descomunal, uno de los factores más importantes e influyentes parece ser el cultural:  el 47% de encuestados por Deloitte (hombres y mujeres) creen que las mujeres tienen las mismas oportunidades laborales que los hombres, y un 34% de esta muestra cree que los hombres deben ganar más que las mujeres por el solo hecho de ser hombres.  De acuerdo al Informe de Desarrollo humano 2015 de las Naciones Unidas, en Ecuador la mujer gana en promedio 16% menos que su colega masculino

-Una encuesta de la consultora Ipsos Ibid, también aplicada en Ecuador  en marzo del 2016,  corrobora como el principal problema el cultural, pues del universo encuestado el 60% considera que si las mujeres trabajan sus hijos sufren y un porcentaje similar opina que ser ama de casa es muy satisfactorio. Además el 40% de mujeres  piensa que si ganan un salario mayor al de su marido “es casi seguro que eso les cause problemas”. Y  ante la pregunta de que quién tiene prioridad en el momento de ocupar una vacante, el 23% de las personas cree que los hombres tienen más derecho a un empleo que las mujeres.

-Sobre estos paradigmas sociales y culturales recae la explicación para que la cifra de mujeres desempleadas y subempleadas crezca más que las de los hombres. Según cifras del INEC, en marzo del 2016,  a nivel nacional el 7,4% de las mujeres estuvo en situación de desempleo, frente al 4,4%  de los hombres, es decir, la diferencia entre los dos sexos casi llega al 60%.

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CARTA ABIERTA A LEDY ZÚÑIGA, MINISTRA DE JUSTICIA, DERECHOS HUMANOS Y CULTOS

Señora Ministra:

Es de público conocimiento que en los dos primeros meses del 2017 ya se han cometido alrededor de 25 feminicidios y usted, siendo la autoridad encargada del Plan Nacional para la Erradicación de la Violencia de Género no ha dado respuesta a esta grave situación:  sus intervenciones son meramente mediáticas y líricas http://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/sociedad/4/las-madres-de-27-ninos-han-sido-asesinadas-en-41-dias, cuando a más de esas frías estadísticas de feminicidios, en Ecuador:

-Se criminaliza el aborto, incluso cuando la mujer que decide hacerlo ha sido víctima de violación sexual, contraviniendo un pedido expreso al Estado ecuatoriano del Comité en contra de la Tortura de la ONU.

-6 de cada 10 mujeres han sido víctimas de violencia machista

– El 44,1%  de mujeres tuvieron su primer hijo entre los 15 y 19 años de edad y el 75% de ellas pertenece a la población económicamente inactiva.

-Del total de madres adolescentes solo el 22% asiste al sistema educativo.

-El 74% de madres adolescentes en el Ecuador vive en pobreza.

-Según el Ministerio de Inclusión Económica y Social, los principales factores del embarazo adolescente son la pobreza, la violencia de género y el bajo nivel educativo.

Ante esta realidad a la que se enfrenta la mujer ecuatoriana, el Estado se convierte en cómplice al haber eliminado la Ley de Violencia contra la Mujer  (Ley 010),  la Ley de Maternidad Gratuita y expedir la partida de defunción para la Estrategia Nacional Intersectorial de Planificación Familiar y Prevención del Embarazo Adolescente (ENIPLA) al trasladar su administración del Ministerio de Salud Pública a la Presidencia de la República bajo la égida de Mónica Hernández, una asesora vinculada al fundamentalismo religioso y más retrógrado, sin considerar que un embarazo precoz y/o no deseado, implica disparar las tasas de mortalidad y morbilidad para las mujeres y un incuestionable freno a la escolaridad y por ende al progreso.

Ni usted ni el gobierno del cual es parte han desarrollado una labor sostenida para erradicar las múltiples formas de violencia que adopta el sistema patriarcal contra las mujeres.  Al contrario, es precisamente desde el poder que ustedes temporalmente administran, que se perpetúan esas violencias que tienen su más abominable corolario en el crimen misógino.

En vísperas del Día Internacional de la Mujer nos dirigimos  a usted para decirle que rechazamos cualquier intento de apropiarse de una lucha que no es la suya, pues por el contrario, ha sido este régimen el que con micrófono en mano se manifiesta cada sábado en los enlaces presidenciales donde las mujeres periodistas, políticas y activistas, son su blanco preferido a través de insultos, descalificaciones, amenazas y piropos morbosos.  Así lo demuestra un estudio de Fundamedios que contabiliza que en “3 años, 152 enlaces ciudadanos, entre el 2013 y el 2016, en 1 de cada 2 enlaces se registraron agresiones del presidente Rafael Correa contra las mujeres: en total se contabilizaron 95 situaciones de agravio contra la mujer en 81 enlaces. Las mujeres que han sido agredidas en un espacio que es presentado como de “rendición de cuentas” son periodistas, activistas de derechos humanos, políticas oficialistas y de oposición”, como se puede apreciar en el siguiente enlace http://www.fundamedios.org/dejanos-en-paz-un-estudio-sobre-tres-anos-de-sabatinazos-contra-la-mujer/

Señora Ministra, usted representa los intereses de quienes precisamente han atentado contra los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres  que están amparados por la Constitución y varios instrumentos de derechos humanos internacionales. Y si con ello no fuera suficiente, de forma sistemática han pretendido imponernos un discurso hegemónico, fragmentando y atacando las posiciones de  las organizaciones de mujeres que cuestionan su proyecto político.  La convocatoria del Presidente de la República a una marcha este 8 de marzo, es una afrenta a María José, Marina, Celeste. Marcia, Ximena, Lucía y tantas mujeres que han sido conculcadas en sus derechos, bajo la argucia del “bien común, el bien de las mayorías” que tan retóricamente repite el gobierno de Alianza País.

Ni usted Señora Zúñiga ni nadie del gobierno correísta tiene cabida en nuestra lucha.  No importa que sostengan, como argumento de descargo, que en ningún otro gobierno han habido tantas mujeres en cargos oficiales. Esos cargos,  solo son una representación formal, no pasan por lo real ni material.  Ni usted ni las mujeres que están en el gabinete y la Asamblea Nacional dirigiéndola, representan nuestra posición clara, frontal y  contestataria.  Porque la lucha de las mujeres ecuatorianas es diversa y no elitista ni excluyente y camina de la mano con los pueblos condenados a desaparecer por haberles usurpado sus territorios, de  los jubilados a quienes se les privó del aporte estatal en el pago de pensiones, de los estudiantes restringidos del libre acceso a la universidad, de los maestros a quienes se les conculcó el derecho a asociarse y en muchos casos se les condenó a morir en la miseria con  enfermedades catastróficas y sin que se les cumpla el estímulo a la jubilación que la Constitución les otorga.

Huelgan razones para que ni usted ni nadie de su gobierno sean bienvenidos en la marcha que organizamos las mujeres para conmemorar nuestro día.  Su presencia solo será asociada con provocación, polarización y oportunismo.

Atentamente,

Las Malcriadas

Fotografía que acompaña esta carta, diario El Universo

DE LOS MACHOS CASTIGADORES Y DE LAS EMBRIAGADAS DE PODER

Por @dayumaEc

La ex jueza Lorena Collantes y el director del diario correísta El Telégrafo, Orlando Pérez, se han convertido en el ejemplo gráfico de lo que es el correísmo en el Ecuador: prepotencia, autoritarismo, arrogancia, atropello de los derechos y abuso de poder. Nos cachetean con su calidad de nuevos ricos.  Sí, de esos nuevos ricos que en esta década han llenado sus bolsillos y los tumbados de sus casas con dinero de los ecuatorianos.  O de los nuevos ricos que aseguraron un puestito bajo los parámetros de la sumisión y la incondicionalidad con el “proyecto”.  No importa si tienen que hacerse de la vista gorda frente al robo descarado o la violación de derechos.

Embriagados de poder, gritan y ostentan sus conexiones con los que mandan en el país, no respetan la ley, porque obvio, ellos son la ley. Así,  vimos un vicepresidente-candidato involucrado en hechos de corrupción por el caso Petroecuador, carajeando y exigiendo “respeto”, cuando ha sido número uno en irrespetar las leyes y la Constitución y no dar cuentas de las denuncias de platita  de todos los ecuatorianos en paraísos fiscales.

Sería interesante saber cómo actuó la jueza Collantes al frente de sus delicadas funciones.  Nos lo imaginamos, pero qué miedo.  Qué miedo pensar en lo que hizo en la Función  Judicial.  Orlando Pérez desde el Telégrafo ataca de forma permanente a opositores políticos, denigró y tergiversó a dirigentes de organizaciones sociales y transformó a este diario en un pasquín que no sirve ni pa madurar aguacates. Continue reading “DE LOS MACHOS CASTIGADORES Y DE LAS EMBRIAGADAS DE PODER”

CARTA ABIERTA A LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES DEL ECUADOR

*Esta Carta fue publicada originalmente en este mismo espacio el 8 de diciembre, a propósito de la marcha Ni Una Menos.  Volvemos a publicarla, debido a la denuncia de violencia misógina de Gloria Ordóñez en contra del jefe del aparato de propaganda del correísmo, Orlando Pérez.  Apelamos a la sensibilidad de los Candidatos Presidenciales para que incluyan en sus agendas la violencia de género, la misoginia,  los femicidios, ya que son problema sociales de varias aristas con estadísticas preocupantes, a los que los que pretenden gobernarnos, no le pueden dar las espaldas.  Pues, según el INEC, el 60% de mujeres en el Ecuador han sido víctimas de violencia misógina.  Y  cifras de la CEDHU reportan que en lo que corre del 2016, 80 mujeres han muerto en femicidios.  De estos casos, solo 6 han recibido sentencia. 

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 Por Angélica Porras, miembro del Directorio de Colegio de Abogados de Pichincha e Integrante de Observatorio de Género y Diversidad del mismo Colegio

El sábado 26 de noviembre, en varias ciudades del país se desarrolló, la marcha VIVAS NOS QUEREMOS, NI UNA MENOS, en Quito, empezó a las 16h00, con asistencia masiva, alrededor de 5000 personas, la mayoría mujeres se dieron cita en el arbolito para expresar su preocupación por la violencia de género en su contra y exigir del estado y la sociedad una respuesta inmediata para frenar los abusos de las que somos víctimas.

Resulta interesante rememorar las imágenes de esta marcha, a diferencias de otras que involucran a otros actores sociales, está contó con la presencia mayoritaria de mujeres, de todas las edades, niñas, jóvenes, adultas y de la tercera edad, todas compartieron sus angustias y su decisión de hacerse escuchar. La pluralidad y la diferencia fueron la principal forma de manifestación.

Estábamos allí para expresar un ¡Basta Ya! Contra la discriminación, la violencia y los asesinatos en contra de las mujeres, y, sobre todo para expresar nuestra sororidad con nuestras hermanas asesinadas y con sus familiares y exigir del gobierno una respuesta contundente, que abandone la exclusiva respuesta judicial que reduce la vida de las personas a un entramado formal del que casi siempre las familias resultan desgastadas y tristes, y no genera mayores cambios a nivel de las estructuras culturales que reproducen el machismo, la violencia y el androcentrismo.

Es por demás increíble que ninguno de los candidatos  presidenciales, o a asambleístas, a ocho días ya de la marcha, se haya pronunciado sobre el tema, fue una acción multitudinaria, que algunos de ellos ni siquiera podrían soñar repetirla, sin embargo ni una palabra, silencio total.

Muchos años llevamos presenciando el horror de muertes violentas en contra de mujeres, perpetradas por los más cercanos, con el silencio cómplice de muchos, de la sociedad y del estado. No se trata de casos aislados, las estadísticas indican que cada semana mueren al menos cuatro mujeres por acciones violentas en el país, tampoco nos enfrentamos a locos o sicópatas sino a personas, parafraseando a Hanna Arendt “terrible y terroríficamente normales”, novios, ex parejas, esposos, enamorados.

Frente a esto, la resistencia, el compromiso individual de hombres y mujeres por una vida sin violencia y, la movilización de nosotras mismas y de quiénes son solidarios se constituye un imperativo ético.

Exigimos que este tema se incluya en los programas de acción de quienes pretenden acceder al gobierno, a riesgo de una vez más dejar de lado las aspiraciones y demandas de al menos la mitad de la población: las mujeres.  De no hacerlo se seguirá debilitando la democracia por la falta de conexión entre las demandas sociales y las respuestas de las instituciones políticas, los partidos políticos y los políticos.

 

¿POR QUÉ LA CLASE POLÍTICA NO INCLUYE EN SU AGENDA A LA SOCIEDAD CIVIL?

Por @Aliciadorada

A propósito de la declaración de la ONU como el  Día Internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer, el  27 de noviembre en Ecuador la sociedad civil organizada en colectivos y ciudadanos que acogieron la convocatoria, se hicieron presentes en las calles de las principales ciudades del país.  En Quito, la marcha “Ni una Menos”,  fue de más de 10 cuadras y cálculos que hablan de 5.000 asistentes.

La marcha “Ni Una Menos”, buscó que la sociedad haga conciencia  sobre los crímenes y la violencia a la que se ven expuestas las mujeres por el solo hecho de serlo.   Según la Cepal, Latinoamérica es la región del mundo donde más feminicidios ocurren:  un promedio de 12 latinoamericanas y caribeñas mueren cada día por misoginia.  Por esta razón, la ONU, califica al feminicidio como una “pandemia global”.  “Hasta un 70% de mujeres sufre violencia de género”, advierte.

Según el Ministerio del Interior del Ecuador, en 2014 se registraron 97 feminicidios  y en 2015, 59.  El 71%  feminicidios registrados por la Fiscalía en 18 meses (del 10 de agosto del 2014 al 15 de febrero del 2016) no ha recibido sentencia.

La CEDHU presentó un reporte en días pasados, con estadísticas que hablan de 80 casos de feminicidios en el 2016.  Pichincha es la provincia que más casos tiene con 16, seguida de Guayas con 14 casos y de Manabí con 11.   El Oro 7 casos; Azuay, Loja y Los Ríos 4 casos cada una; Esmeraldas, Imbabura, Santa Elena, Santo Domingo y Tungurahua 3 casos cada una; Morona Santiago 2 casos; y, Bolívar, Cañar y Cotopaxi un caso cada provincia.  Del total de  casos, en 15 feminicidios el responsable se suicidó, en 26 casos hay instrucción fiscal, 13 casos están ante Tribunales Penales y 6 con sentencia condenatoria.  Es decir de los casos punibles, menos del 10% tienen sentencia condenatoria, lo que representa que  más del 90% de estos casos de feminicidio, todavía espera por justicia.

Mientras la CEDHU recuerda a  la sociedad que la violencia contra la mujer está prohibida por la Constitución y los tratados internacionales de derechos humanos, los políticos no se han manifestado sobre el tema.

Mientras los colectivos y organizaciones de la sociedad civil hacen visible el problema social de la violencia machista contra la mujer (6 de cada 10 mujeres han sido víctimas de maltrato, según las últimas cifras del INEC), los políticos callan, miran para otro lado, prefieren seguir inmersos en sus propias agendas, dándole la espalda a los temas que le preocupan a la sociedad civil.  Porque hasta la fecha, la gran mayoría de candidatos no se ha manifestado, no ha anunciado políticas a incluir en su plan de trabajo para erradicar, hacer conciencia  y prevenir el feminicidio.

Lasso dijo que no le parecía un tema importante a tratar la despenalización del aborto por violación, pese a que el pedido para la despenalización  viene directamente de la Comisión en contra de la  Tortura de la ONU.  La Asamblea Nacional, presidida por mujeres, tampoco se ha manifestado ante el pedido de esta alta comisión de la ONU.

Las mujeres siguen muriendo a manos de sus novios, convivientes, esposos o amantes.  Porque la mayoría de feminicidios son perpetrados por ellos. Los políticos que callan, no se pronuncian, le restan importancia, ignoran, minimizan la problemática de violencia y los asesinatos a las mujeres por misoginia, terminan siendo cómplices.

INTERROGANTES SOBRE LA DETENCIÓN Y LIBERACIÓN DE LA NIÑA VIOLADA POR JORGE GLAS VIEJÓ

Por @Aliciadorada

La joven violentada sexualmente por Jorge Glas Viejó, estuvo detenida desde el día de ayer hasta la tarde de hoy.  No se sabe por qué causas. A pesar de que ya fue liberada, rondan muchas interrogantes al respecto:

-Si fue detenida y liberada, ¿por qué motivos fue detenida?

-¿La liberación es definitiva o todavía pesan cargos sobre ella?

Si fue detenida y apresada, aunque sea por un lapso corto de tiempo, y sin que se conozcan con claridad los motivos de la detención:

-¿Quién responde por los momentos de angustia que pasó durante su detención y apresamiento?

-¿Cómo está su situación psicológica, qué impacto tuvo en ella este hecho?

-¿Cuál es el mensaje que quieren enviar a ella y a los activistas de derechos humanos que expusieron su caso en el Comité contra la Tortura de la ONU?

Además, ¿cómo está su niño, qué explicaciones le dieron sobre su ausencia, qué daños psicológicos podría sufrir derivados de la situación de angustia, presión y hostigamiento que sufre su joven madre?

Por otra parte, muchas  dudas existen sobre el caso del violador juzgado y hallado culpable, Jorge Glas Viejó,  padre de Jorge Glas Espinel, empezando porque hasta la fecha, ninguna autoridad ha demostrado con documentos que está cumpliendo la condena de veinte años a la que fue sentenciado.

La sociedad debe velar porque la niña que fue violada y su criatura, fruto de esa violación, no sean convertidas en un caso de abuso de poder y corrupción.

CASO GLAS VIEJÓ: CUANDO TE ROBAN HASTA LA ESPERANZA

Por @Aliciadora

La niña violada por Jorge Glas Viejó,  el padre del Vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas Espinel, fue detenida ayer. Por información de su madre proporcionada a la activista de derechos humanos Martha Roldós, se supo la noche de ayer, que la niña fue obligada a ingresar un paquete en su mochila.  “Coincidencialmente”, llegan uniformados policiales y la detienen con el paquete que era droga y que el extraño introdujo en su mochila a la fuerza:  “delito flagrante”.

Este extraño suceso, coincide con la Sesión número 59 del Comité de la ONU contra la Tortura, que se instaló la semana pasada en Ginebra Suiza,  en la cual, su presidente,   Jens Modvig, después de consultar a la delegación de Ecuador, presidida por la Ministra de Justicia, Ledy Zúñiga, formuló observaciones sobre la situación de la víctima en el proceso que involucra a Jorge Glas Viejó.

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El presidente de este alto comité, Jens Modvig y el experto Felice Gaer, miembro del mismo comité,  preguntaron a la delegación ecuatoriana cómo había reparado el Estado a la menor que fue sexualmente violada por Jorge Glas Viejó, hecho que sucedió cuando él fue a instalar un colegio en una zona humilde.  La víctima era su alumna, una niña de 12 años de edad que fruto de la violación, quedó embarazada y a los 13 años, ya fue madre.  Además, Felice Gaer, otro miembro de este comité, expresó su preocupación por las represalias que la menor y su familia habrían sufrido durante todo el proceso que duró el juicio en contra de Jorge Glas Viejó y en el que fue encontrado culpable por el delito de violación y sentenciado a 20 años de reclusión. Hasta la fecha no se ha podido comprobar dónde está el sentenciado cumpliendo su condena.

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El Comité de la ONU contra la Tortura, emitirá un informe sobre este caso el 7 de diciembre de este año.

¿Poner al tanto de la ONU las graves irregularidades  durante el proceso para sentenciar a Jorge Glas Viejó,  se convierte en un nuevo episodio de abuso contra los más vulnerables e indefensos, en este caso, la niña violada y su pequeño hijo, hermano de Jorge Glas Espinel?

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¿Qué le dijeron a su niño, cómo le explicaron que su madre no ha regresado del colegio porque fue detenida “por llevar droga en su mochila”?

NI NEGOCIANTES NI EXTORSIONADORAS

Una colaboración de Cecilia Espinosa

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En los últimos días mucho se ha dicho sobre pensiones alimenticias.  Y aquellos que hablan de mujeres “negociantes”, prefieren ignorar una realidad invisibilizada: la de las madres a las que les ha tocado asumir toda la carga de la crianza, cuidado y manutención de los hijos en un sistema machista dominante. Madres que no tienen la opción de renunciar a sus obligaciones y que hacen enormes sacrificios para ser para sus hijos madres criadoras y proveedoras. Estas madres no conocen de argumentos superficiales, de citas de autores, de frases elaboradas. Pero sí sufren en carne propia los criterios y prejuicios que desnudan a muchos sectores de la sociedad.  Estos prejuicios muestran desconexión y desconocimiento del día a día en el que viven las madres ecuatorianas que se ven obligadas a ser padre y madre a la vez.  Esta tribuna misógina, machista e inquisidora, se autocomplace aplaudiendo sus “brillantes” soluciones. Y son sus propios prejuicios y sesgos los que no le permiten mirar más allá, pues fuera de la comodidad de sus escritorios y de sus muros, desconocen totalmente cómo encaran las madres solas su situación. Es así como estos seres iluminados se creen con la solvencia moral para permitirse  hablar de límites a la tabla de pensiones alimenticias, o de rendición de cuentas para la madre sobre los dineros a ella asignados para el cuidado de los hijos. Para plantear tales “soluciones”, parten de la presunción de  que la madre busca perjudicar a sus hijos y hace de ellos un negocio.

En nuestra sociedad, las mujeres que acuden al sistema de justicia para exigir que el padre de sus hijos cumpla con sus obligaciones económicas y afectivas, son mal vistas.  Pero lo que ignoran los prejuiciosos, es que las madres lo hacen  porque el padre prefiere evadir sus obligaciones.  Así lo demuestran las cifras, pues la mora en materia de pensiones alimenticias es escandalosamente alta, superando el 80% de los casos evacuados en las Unidades Judiciales de la Familia.  La falta de cumplimiento de las obligaciones económicas, generalmente va de la mano con el abandono afectivo al niño, el repudio social y la adjetivación a la madre si trata de cobrar estas pensiones vencidas.  Por el contrario, se aplaude y se respalda la irresponsabilidad de padres fugitivos, que huyen de las obligaciones para con sus hijos, como fue el caso reciente del futbolista Enner Valencia.

Aquí una radiografía de lo que sucede a diario en el sistema de justicia ecuatoriano: Marcela (nombre ficticio) se divorció hace 10 años.  Durante el juicio de divorcio,  ella no pudo demostrar los ingresos de su ex-pareja y él le propone al juez entregar una pensión alimenticia de 20 dólares por cada una de sus hijas de 7, 3 y 1 año respectivamente.  El juez observa que los 20 dólares no le alcanzaría ni para un litro de leche al día y fija una pensión alimenticia mensual de 30 dólares por cada una de sus hijas, 90 dólares en total.  Después de la audiencia de divorcio, ni Marcela ni sus hijas volvieron a verlo, tampoco realizó ningún pago de pensiones alimenticias. Al cabo de muchos años, aparece para pedir que se le firme unos recibos, por cuanto necesitaba salir del país para radicarse en el exterior.

Lucía (nombre ficticio),  madre de dos niños, que pese a estar casada y convivir con el padre de sus hijos, era quien debía encargarse de toda su manutención, puesto que su ex pareja la llevó a vivir con sus suegros y ya le “ayudaba con la vivienda”.  Cuando él la abandonó, tuvo que salir de la casa de los suegros y conseguir un trabajo a medio tiempo, cuya remuneración no  llegaba ni al salario básico.  Así tuvo que sobrevivir con sus dos hijos, pues el padre nunca más apareció.

Historias inverosímiles como las que se cuentan aquí, son cotidianas y se reproducen a gran escala.

A diario, en las Unidades Judiciales de Familia, se presencian verdaderos dramas, en donde la constante es ver a los padres valiéndose de cualquier artimaña para evadir lo más que puedan sus responsabilidades y prefieren ser forzados por el juez antes que asumir sus obligaciones.  Los hay también los que presentan argumentos increíbles para justificar el no cumplimiento de las mismas.  Los argumentos más utilizados son aquellos que atacan la moral de la mujer que es la madre de sus hijos.

Con estas pocas historias reales, todavía hay quienes piensan  que el problema de las niñas y mujeres violadas, es un tema de menor importancia y que no debe ser debatido en la sociedad. Creen que  es mejor esconder bajo la alfombra la realidad de estas niñas y adolescentes  que son obligadas por una ley misógina y retrógrada a dar a luz al hijo de su violador, que en la mayoría de los casos es un miembro de su núcleo familiar. ¿Acaso este violador les brindará asistencia económica para sostener a su hijo? Claro que no.  En las niñas, adolescentes y mujeres violadas nadie piensa, pese a que el tema merece un serio análisis y mucho más en tiempo de elecciones. Los que quieren seguir condenando a la mujer con leyes calificadas por la propia ONU como que favorecen a la tortura, prefieren olvidar que existe una exhortación explícita de la ONU para que la legislación ecuatoriana despenalice el aborto por violación.

Quienes nos declaramos feministas, quienes libramos batallas a diario en las Unidades Judiciales y Tribunales, vivimos una realidad que muchos no alcanzan a imaginar.  Por dedicarnos a esta tarea, que es una tarea de justicia, nos llaman desde fanáticas, hasta feminazis, y otros calificativos que no pueden ser escritos en estas líneas.  Pese a todo, no callaremos.

No aceptamos que se señale a las madres como negociantes de sus hijos o extorsionadoras, aquello nos ofende y nos indigna a todas, porque esa forma de señalarlas no se compadece con la realidad de la mayoría de las madres ecuatorianas. Queremos una sociedad más justa e incluyente en donde padres y madres pensemos más en nuestros niños.

CORREA, EL MUÑECO DE PASTEL

Por @Aliciadorada 

Sería “injusto” encasillar a  Rafael Correa solamente como odiador de mujeres, porque ellas no son las únicas que han sufrido las arremetidas de su lengua viperina. Prácticamente se ha enfrentado con toda la sociedad:  indígenas, periodistas, organizaciones sociales, clérigos, ecologistas, políticos, militares, maestros, empleados privados, sociedad civil, tuiteros, jubilados, estudiantes,  etcétera.  La lista de agraviados es amplia, así como también los insultos que ha lanzado.  Ni los muertos se han salvado.  Parece que todo depende de cuál sea el grupo al que quiera debilitar, atacar o perjudicar.  O también puede elegir su presa de acuerdo al humor del que se levante. O la elige al azar, cuando quiere lanzar una cortina de humo para desviar la atención de algún tema que perjudique el “buen nombre” del correísmo.

En días pasados el Presidente Rafael Correa, en una de sus múltiples apariciones públicas, se refirió a la candidata Cynthia Viteri, y no en los mejores términos, precisamente. Dijo que mejor se dedique a hablar de maquillaje y no de economía. Esta referencia machista y misógina, se suma a un largo historial de exabruptos de ese tipo que ha lanzado Correa en estos casi diez años de estar en el poder.  Para que no quede la menor duda de que su comentario sobre Cynthia Viteri no fue suelto, sino que es lo que realmente piensa, hoy, en su monólogo sabatino al que su equipo de propaganda promociona como “Enlace Ciudadano”, se volvió a referir a Cynthia  Viteri y trató de denigrarla y socavarla desde su condición de mujer:  “se la ve más falsa que billete de $2.50.  Porque aparece sin una arruga, sin un barrito”.  Para rematar comparándola con una “muñequita de pastel”. Continue reading “CORREA, EL MUÑECO DE PASTEL”