Acudo a este medio para dar a conocer mi caso porque la ciudadanía tiene derecho a saber cómo se administra justicia en este país.  No pongo mi nombre ni el de mi agresor porque me amenazó con denunciarme y mandarme presa.
Soy Daniela, nombre supuesto, tengo 33 años y soy médica de profesión. Fui víctima de acoso y posterior abuso sexual por parte de mi jefe, quien  aprovechándose de su situación jerárquica empezó a emitir comentarios sobre mi cuerpo que cada vez se tornaron más grotescos y ofensivos dentro del mismo ambiente laboral, sin respetar siquiera nuestra oficina, pues trabajábamos juntos y yo, como su subordinada directa. Un día a pretexto de encontrarse a solas conmigo se refirió de manera muy inapropiada a mi escote y  mi busto y posterior a ello, me abrazó por detrás y tocó mis partes íntimas para luego de mi enojo, decir que eso era normal y que no debía sonrojarme.
Pensé en renunciar al trabajo como muchas lo habrían hecho, pero no era justo que yo saliera y él continuara haciendo de las suyas con cualquiera que se le antojara, como si las mujeres estuviéramos en vitrina esperando a que él se decida por una afortunada:  no fui yo quien hizo algo mal, fue él quien se atrevió a atentar contra mi dignidad, y era él quien debía ser castigado con todo el rigor de la ley, así que realicé la respectiva denuncia, esperando por  justicia.

Se hicieron dos procesos: uno administrativo (sumario administrativo) y uno  penal  (denuncia en la Fiscalía). Ambos me exigen pruebas del delito, y como no tengo fotos o testigos del acto mismo, entonces la fiscal, solicita el archivo de mi causa sin considerar testigos ni las pruebas presentadas indicando que son sólo referenciales, entre ellas un audio de la conversación que mantuve con él reclamadole por su actitud y en la que él admite haberme faltado al respeto, diciendo que fue una broma de mal gusto y que sólo quería halagarme;  una testigo que incluso escuchó algunas de las expresiones subidas de tono que él tenía conmigo, los videos de las cámaras del Hospital que demuestran mi presencia en la institución, ya que la defensa de él miente que yo nunca llegué a la oficina, testimonios de profesionales psicólogos que me atendieron  y mi historia clínica  en donde recibí atención para tratar de salir de ese trauma  y además una evaluación realizada por el psicólogo perito nombrado por la misma Fiscalía que determina la credibilidad de mi testimonio y la concordancia de mis síntomas con los hechos relatados.

Inicialmente, el juez no dio paso y devolvió el trámite a la Fiscalía Provincial  para continuar con el trámite, pero finalmente decidió ratificar las barbaridades que indica la fiscal  en su documento mal redactado, hasta que dos días después de aprobada la ley en contra de la violencia a la mujer, con todo lo detallado, terminaron notificando el archivo de mi caso.
Obviamente, mucho tuvo que ver que el hijo de este hombre, es alto funcionario de una institución pública, quien interpuso su poder sobre la ley para que su padre no sea condenado como se merecía.

Mientras tanto, en el tema administrativo el mal sabor es exactamente igual, ya que aquí también  archivaron el caso y no le dieron el castigo que le correspondía, le retiraron del puesto pues era de libre remoción, pero no salió destituido, ya que en la resolución del Sumario Administrativo se indica que no existen pruebas que demuestren que el abuso ocurrió.

Hice lo que la publicidad  del gobierno aconseja pero de nada sirvió  y como yo, habrán muchos casos que quedan en nada y hablar solo sirve para que vivas estigmatizada y decepcionada. Ahora soy la zorra de la ciudad en la que vivo, me tratan como si habría sido amante de este señor y de muchos otros, me tachan de mentirosa, dicen que él me daba dinero y yo se lo pagaba con favores sexuales, dicen que me divorcié porque le puse cuernos a mi marido, dicen que me visto muy provocativa, que fue mi culpa por haber desayunado con él y otros compañeros de trabajo en algunas ocasiones.  Ahora él es la víctima por ser tan bueno y comprensivo.  A mi testigo la sacaron de la oficina y la tratan como delincuente por haber dicho la verdad y no  taparle el secreto al jefe degenerado. Lo que quiere decir que denunciar no sólo ha acabado con mi buen nombre sino también con el de las personas que se atrevieron a hablar conmigo por ser lo justo.

No creo que sea un tema de ley, el problema es de quienes administran la justicia, y en mi caso particular, el familiar directo de este delincuente  influye desde su ámbito en el trámite citado para evitar la acusación que le corresponde  a un hombre del que todos conocen sus antecedentes.
Quiero justicia porque no soy la única que pasa por esto, se enfrenta al monstruo y queda más desprotegida que antes, quiero justicia porque el acoso, el abuso y la discriminación son cotidianos y es momento de que se ponga un alto, que la justicia sea justicia para todos y no solo para los privilegiados.
La justicia me ha fallado.

4 Comentarios

  1. Leo con horror y profunda decepción lo ocurrido a una colega .Donde están les leyes . Donde las organizaciones de mujeres que puedan ayudar para qué hay justicia en este caso . Hasta cuando las mujeres seremos tratadas como objetos y personas de segunda categoría ,más aún me asquea la respuesta de la sociedad y de las personas donde vive la Dra que reacciona de manera tan grotesca .

  2. Sólo me imagino cómo se sentirá usted después de todos estos atropellos y es aquí dónde uno se pregunta ¿Existe la justicia en nuestro país? Usted actuó pidiendo justicia y reclamando su derecho de ser defendida de ese degenerado. Espero usted tenga una pronta recuperación psicológica de este trauma… y ojalá ese tipo tenga su merecido de parte de la ley o de la vida…..

  3. Estimada me identificado con tu caso sobre el sistema justicia que tiene nuestro país, solo te dijo se fuerte y no estas sola tienes a muchas mujeres que te van apoyar y sobre todo lo mas importe te tienes a ti misma una mujer que no se dejo de un patan quien en la vida sabe lo que quiere y lo que le hace daño. solo me queda decirte la justicia de DIOS ES PERFECTA NI MAS NI MENOS.

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