A veintitrés años de la despenalización de la homosexualidad en Ecuador:

«Mátalo por maricón»

Por Alicia Galarraga

Antecedentes y momento histórico que rodearon a la despenalización de la homosexualidad en Ecuador en noviembre de 1997.

Durante las décadas de 1980 y 1990, Fernando Orozco sufrió persecución, hostigamiento, detenciones extrajudiciales, encarcelamientos arbitrarios y torturas. Todo esto organizado y orquestado desde el poder. Fernando es un sobreviviente de los excesosde los escuadrones volantes de esa época.

Fernando Orozco está por cumplir sesenta años. En la fotografía, comparte con Félix, un joven que él rescató de la calle, apoyado en una organización social que financia con su trabajo de estilista.
Testimonio de Fernando Orozco sobre los abusos que sufrió en manos de los escuadrones de la muerte. Hasta la fecha, su caso sigue en la impunidad.
Hechos que desencadenaron la demanda desde la sociedad civil para que se despenalice la homosexualidad.

«La sociedad es violenta y excluyente. Crea guetos para quienes no siguen el statu quo. Para dominar en él, hay que ser hombre blanco. Desde esa mirada, todos los demás grupos son inferiores», fuente reservada

Una informante que pidió que se mantenga su nombre en reserva y que investigó las detenciones arbitrarias, torturas, desapariciones y asesinatos que sufrió la población LGBTI durante las décadas de 1980 y 1990, cree que este caso reúne todos los elementos para demandar al Estado, tanto en el aparato de justicia nacional como en cortes internacionales, por el delito de lessa humanidad.

La informante recalca que los requisitos que debe reunir un caso para ser considerado delito de lessa humanidad son: ataque desde el Estadoa la población civil que se caracterice por ser generalizado y/o sistemático; es decir que se crea toda una institución desde el Estado para lograr un efecto de ataque a las personas civiles e irlas desapareciendo. Supera a una sola grave violación de derechos humanos porque se planifica desde el Estado

Según sus investigaciones, los asesinatos a homosexuales y transexuales durante estas dos décadas pueden llegar a doscientos. La informante entrevistó a más de cien sobrevivientes y todos los relatos que escuchó coinciden con el testimonio de Fernando Orozco.

Ella concluye algo más: quienes participaron en estos abusos no eran solamente elementos de la Policía Nacional, sino que también lo hicieron militares y elementos civiles. Además pide que se guarde su identidad. En más de una ocasión ha sufrido accidentes extraños de los que, milagrosamente, ha salido bien librada. También ha recibido amenazas de muerte: «deja de joder», deja en paz».

«Quienes fueron criminalizados, torturados, desaparecidos y asesinados pertenecían a grupos humanos excluidos y estigmatizados. En ese contexto, ser hombre, afro, homosexual o transexual era peligroso y sigue siendo peligroso: pese a que se despenalizó la homosexualidad en la Constitución, la despenalización a nivel social, sigue siendo una utopía», fuente reservada

Fotografía del archivo personal de Fernando Orozco.

Autora del presente reportaje: Alicia Galarraga